—Buenas… Buenas, tienen una reunión y no se me ha invitado, ¿qué pasa hermana?
La puerta se abre de par en par, dejando ver a un chico, pero al parecer por la vestimenta que tiene, no es cualquier chico, no es que lo esté criticando, no.
—¡Hermano…! —exclama, corre hacia el chico tras extender sus brazos—, mi vida, has regresado de Nueva York.
Pufff… Me lo imaginé, ese chico es el nene que no puede tocar el suelo porque se le ensucia sus zapatos caros. Increíble, me siento incómoda, quiero salir corriendo de aquí.
—Ya era tiempo de venir, no quería estar lejos de mi familia.
Waooo… El amor, el...