Día de padre e hija - 02
—Usé una de las plumas de Miguel... bueno, más bien muchas de ellas para abrir un portal y venir —dijo papá como si nada.
—¿Eh? —Maxi, Abranhán y yo dijimos al mismo tiempo.
—¿Recuerdan aquella reunión a la que fuimos los pecados con Diana y los demás, la que Reinaldo organizó?
—Sí —asentí, frunciendo el ceño.
—Pues me enojé un poquito con Miguel por permitir que Gabriel escapara de su custodia... así que, digamos que le arranqué una de sus alas. Me la guardé, sabía que algún día me sería útil.
—¡¿Qué?! —grité casi escandalizada.
—¿Cómo... por qué harías algo así? Se supone...