Verónica ha sido maltratada y tratada como una esclava por su familia y los miembros de su manada desde que tiene memoria. No tiene idea de por qué lo hacen. Las únicas personas que la defendieron fueron sus cinco mejores amigos y su hermano.
Después de ser humillada y rechazada por su pareja, y de descubrir, frente a toda la manada, que las personas que la criaron no eran sus padres, decide que ya es suficiente y huye. Lo que no sabía es que su vida apenas comenzaba y estaba a punto de embarcarse en una experiencia increíble.