En el presente...
—Te ves tan lindo riéndote —comenté, perdida entre sus brazos y en suspiros.
—Tú siempre te ves bonita —comentó quitando un mechón de mi oreja.
—Gracias —murmuré.
—De nada, eres preciosa —comentó, y yo toda feliz y enamorada, sonreír.
Me levanté, no sabía en realidad hacia dónde viajar. Entonces, se me ocurrió la idea.
—Ya sé dónde ir —comenté, y él me escuchó. Al día siguiente, ya estábamos empacando todo para ir en avión.
Pero mientras estábamos llegando, miré con pánico. Ya nos tocaba y teníamos que subir.
—¿Estás bien? —preguntó mientras abrazaba la silla de ruedas.
—Es que... nunca subí en un avión —confesé, y él...