No, tu madre tiene razón”.
“¿Qué te dijo mi mamá exactamente?,” preguntó Briana.
Briana llegó furiosa a la cocina.
“¿Por qué le dijiste que nos casaríamos por contrato?”, preguntó enojada, cruzándose de brazos.
“Mira, ya te hice levantar”, comentó divertida a su madre.
“Mamá, solo pasaron dos días, déjame tranquila”.
“Si te molesta tanto, vete de esta casa, pero no vengas a querer que yo acepte que te cases con alguien que no te quiere”.
“Mamá, es mi vida”.
“Sí, es tu vida, pero yo sufro por ti. Sufro mucho por tu vida. Te quiero y quiero lo mejor para ti. No quiero ver cómo mi hija se derrumba cada...