Briana quiso apartarse, pero de reojo pudo ver que Lautaro recién llegaba de la empresa. Se quedó perpleja, observando cómo alguien besaba a Briana, lo único que quedaba de su esposa.
“Eduardo, te dije que esas actitudes no cuadran en tu trabajo”“, dijoLautaro, sorprendido.
“Lo lamento, señor”, respondió Eduardo y se apartó.
“Yo ya me iba a mi casa”, comentó Briana mientras pasaba por su lado. Pero algo la detuvo, la autora la tomó de la mano.
“Gracias por este día”“, dijoLautaro.
“De nada”, respondió Briana y siguió caminando hacia su vehículo.
De reojo pudo ver cómo llegaba el vehículo de la señora Samanta, la madre de Lautaro. Una mujer...