Stella
Constantine parece tener tanta prisa por deshacerse de mí, que me pregunto por qué, pero la respuesta es sencilla, es un tipo con trastornos, aunque no puedo negar que lo más probable es que seguramente ya lo harté. Para cuando decide detener su moto en frente de la casa, el sol ya está alumbrando con sus cálidos rayos, y parece que será uno de los días más iluminados en Dijon. Intento bajar de la motocicleta como puedo, pero los pantalones que me ha prestado se me caen y por lo tanto tengo que sujetarlo de la cintura con ambas manos, para evitar una vergüenza en plena calle. Él no...