El tiempo que he pasado en éste lugar, ya perdí la cuenta. Las veces que me han sentado en aquella silla del dolor, no lo puedo ni recordar.
Los días aquí se habían vuelto repetitivos; un día tras otro, eras torturado hasta el cansancio o hasta que tu cuerpo no pudiera más y se desmayara.
Habían diferentes tipos de torturas en éste lugar, pero la mía, era la silla del último aliento. Ésta, te mostraba algunos minutos antes, y el momento preciso de tu muerte. Haciéndote revivir aquellos dolorosos instantes dónde tu vida perdió su propósito, dónde tus sueños y metas, fueron arrebatados.
En estos recuerdos, podías sentir cómo te...