La tarde pasó y en algún momento Carmela volvió al comedor con el resto de las chicas y examinó el trabajo de León. Hizo uno o dos comentarios, pero parecía satisfecha en general. Cuando sus ojos se posaron en Kilye , frunció el ceño.
—Está exactamente igual. —Le dijo en tono de reproche a León, que inmediatamente gimoteó para defenderse.
—Lo siento Chérie, pero ella no quería.
—Si sigues comportándote de forma tan indisciplinada, no estarás aquí por mucho tiempo. —le lanzó Carmela a Kilye .
—Creo que su pelo está perfectamente bien como está. —Intervino Alexander en ese momento, antes de que Kilye llegara a responder—. Es limpio y...