El viernes por la mañana, Gema volvió a mencionar su broche, que seguía sin aparecer. Como había prometido, Melly la había ayudado a buscarla, pero la joya no había sido encontrada.
—No lo entiendo, siempre lo he guardado en una caja en mi mesita de noche, seguro que no lo he extraviado.
—¿Dónde lo tuviste por última vez? —quiso saber Kilye .
Gema pensó por un momento. —El martes, cuando fuimos al rodaje, lo llevaba en la blusa.
—¿Y a la vuelta? ¿Estaba todavía? ¿Tal vez lo perdiste en el zoológico?
—No lo sé exactamente. Cuando fui a ponerlo de nuevo el miércoles por la mañana, me di cuenta de...