El anfitrión nos pide que tomemos asiento y que disfrutemos o, mejor dicho, que ellos disfruten primero de la fiesta, la cena, la música y el baile, que luego pasaremos a la “otra sala”. Cuando por fin me libera, acomodo mi vestido y miro hacia la sala, me impresiona que muchos de los presentes ya estaban empezando a desvestirse ¿¡Cómo se les ocurre hacer algo así en medio de muchas personas?! Creí que tendrían un poco más de pudor... aunque claro.... si el anfitrión no interrumpía el momento, muy seguramente ya estaría teniendo mi primera vez.
Él me ofrece su brazo y empezamos a caminar hacia una de las mesas,...