—¿De verdad es virgen? — La sorpresa es tan grande que no he podido evitar preguntar.
—Sí y tengo un documento que lo avala, tu novia es virgen, así que imaginate cómo van a caerle los interesados.
—Muy bien, mantenme informado y gracias.
—De nada Derek, sabes que siempre estoy para ayudarte.
Termino mi llamada y me vuelvo a tumbar sobre el sillón, pero he decidido apagar el televisor, por mi mente todavía ronda la imagen de Tris, su rostro sonrojado y esa expresión tímida... mierda, mierda, esa mujer logra sacarme de mi tranquilidad.
Bajo un poco la mirada y me imagino por unos instantes a Astrid abriéndome la cremallera...