Nos ponemos a hablar de diferentes cosas, pero la conversación es interrumpida cuando alguien se sienta a mi lado, dejando sobre la mesa su charola de comida, volteo a ver de quien se trata y para mi nula sorpresa, es Mateo, que coloca unos papeles sobre la mesa y me los acerca.
—Son mis proyectos de la siguiente semana, quiero que los organices en mi agenda.
—Está bien.
Sin decir nada más, se dispone a comer, me giro hacia mi amiga, que me dedica una mueca de “¿Y este pendejo quién es?” he negado suavemente con la cabeza y le he hecho un ademán, indicándole que se tranquilice, ya que...