Esa mirada, esos ojos, la forma en como me suplica que me detenga, pero sin decir ni una sola palabra, ella es demasiado expresiva con lo que siente y me doy cuenta de que no miente. Sin poderlo resistir más, tomo posesión de sus labios, quiero sentir que son solo míos, que Mateo no tuvo la oportunidad de probar estos labios tan perfectos, de probar esos besos que pueden volver loco a cualquiera. Con mi mano libre decido cerciorarme de que me dice la verdad, así que le introduzco dos dedos en su intimidad con brusquedad, esto hace que ella trate de cerrar las piernas, puedo escuchar como suelta pequeños...