—Digo... ahora igual lo tiene bien cuidado, pero con los músculos muy desarrollados…y.... bueno....
Decido quedarme callada para no decir más tonterías, de lo nerviosa que estoy, no estoy pensando con claridad y estoy soltando puras estupideces. De lo tonta que me siento, me froto mi brazo derecho con fuerza, esperando a que la incomodidad se pase pronto o al menos se aleje un poco de mí.
—Entiendo, no te gustan los hombres demasiado musculosos ¿Es eso?
—No digo que no, pero.... — Contemplo su foto y luego se la enseño. —¡Usted parecía un Dios en estas fotos! Incluso creo recordar que vi esta foto en algún lado.
—Astrid Williams—...