—Quiero tener a Astrid tres veces por semana, debe estar disponible a cualquier hora y tú no puedes tener contacto con ella ni pedirla mientras este conmigo— Su tono confiado y seguro me irrita hasta lo más profundo de mi ser. —También quiero que me acompañe a mis viajes, para eso nos pondríamos de acuerdo.
Mientras lo escucho hablar, yo solo puedo entender una cosa “ Quiero que me golpes en la cara con todas tus fuerzas porque soy un idiota que tiene envidia de lo que tienes”, es la primera vez en mi vida que ardo en deseo de descargar toda mi ira sobre alguien, Armando ha ido demasiado...