Al sentirse complacido por mis palabras, me pone sobre la cama en un movimiento rápido, se baja el bóxer y apenas logro distinguir su pene, pero por lo poco que veo, es demasiado grande y grueso, al menos para mí... no creo que esa cosa entre ¿O sí? Agarra mis pequeñas muñecas con una de sus manos y las lleva por encima de mi cabeza, con la otra, levanta mi pierna derecha hacia su hombro, impidiendo que pueda cerrarlas.
—He esperado por este momento bastante tiempo Tris, no pienso esperar más— Susurra cerca de mi oído. —Por ti tengo la polla bien dura.
Acomoda su miembro en mi entrada y...