Le he dicho a mi padre que lo mande a mi oficina alrededor de las tres de la tarde, ya que en unos momentos voy a tener una junta, él me da las gracias y que espera que mi hermano entre en razón después de escucharme. La verdad lo dudo mucho, todos han hablado con él, pero simplemente no le importa y a mi menos, no me interesa lo que él haga en su vida o deje de hacer, es su problema no mío.
Mi reloj marca las tres de la tarde, en ese momento entra Astrid en mi oficina, portando ese uniforme tan sexy y elegante, pero su mirada...