Ashley abrió los ojos lentamente, aunque no quería hacerlo, se sentía cómoda, tan cómoda como no había estado en mucho tiempo. La calidez del cuerpo de Angelo a su lado le daba una satisfacción incomparable, haciendo que un suspiro se escapara de sus labios.
Todo lo que le había atormentado la noche anterior, había desaparecido con sus besos y con sus caricias, ya no le importaba la boda interrumpida, ni las confesiones de su amiga, nada más importaba, lo importante era que estaban juntos, de nuevo.
Y aunque el futuro era incierto, aprovecharían ese lienzo en blanco para llenarlo de buenos momentos, de cosas valiosas, de la paz que tanto...