Chapter 6 Entrevista

Chapter 6 Entrevista

Para Ashley aquella pregunta la tomó completamente desprevenida. Jamás esperó encontrarse con su exmarido en esa oficina, y mucho menos, que Angelo estuviese al tanto de que había tenido un hijo. Eso, sin duda, complicaba mucho las cosas.

—¡¿Y eso a ti qué te importa?!—intentó liberarse del agarre que ejercía en su brazo.

—Me importa y mucho—contestó tajante, viéndola con excesiva seriedad—. Ashley, ese niño tiene dos años—le dijo como si el tema de la edad fuese un factor determinante.

—¿Y eso qué?

Ashley aparentó no entender lo que insinuaba. Estaba dispuesta a negar absolutamente todo y después desaparecer. No dejaría que un hombre como Angelo, formará parte de la vida de su hijo.

—Que nosotros no hemos ni siquiera cumplido tres años de divorcio.

La miró más intensamente, esperando que entendiese su punto, pero Ashley siguió aparentando que no lo comprendía. Al ver su renuncia continuó con sus insinuaciones:

—Así que, o me estabas engañando cuando aún estábamos juntos, o, ese niño es mío—completo, esperando que fuese sincera en su respuesta.

Ashley bufó con ironía.

—Ninguna de las dos. ¡No me compares contigo!—se mostró ofendida.

—¿Entonces?

—Lo único que tienes que saber, Angelo. Es que el asunto del niño, me concierne solamente a mí, y tú—lo apunto en el pecho con su dedo índice—, no tienes por qué meterte en nuestras vidas.

Luego de eso, la joven mujer se liberó de las garras del hombre y le lanzó la carpeta que aún sostenía. Con esto, esperaba que quedará claro que no solamente renunciaba al empleo, sino que, además, esperaba que no volviese a meter sus narices en su vida privada. Su hijo era suyo y punto. Angelo no tiene nada más que saber al respecto.

Pero Angelo no quedaría conforme con esa respuesta y no tardaría mucho en hacérselo saber.

Ashley salió de la empresa con paso firme, aunque en el fondo se sentía muy ansiosa por lo que acababa de suceder.

¿Cómo podía tener tanta mala suerte?

Realmente llegó a creer que no volvería a ver a Angelo en su vida y ahora se aparecía de la nada para joderlo todo. ¡No se lo permitiría!

Después de eso, fue en busca de su pequeño hijo al jardín de infancia y lo abrazó fuertemente, apenas lo vio. Necesitaba sentir esas pequeñas manitas rodeándola. Su hijo era su motor, la única razón por la cual podía seguir en pie cada día.

—¿Cómo te fue hoy, mi amor?—le preguntó con dulzura.

—Bien, mami. Hice esto, ¡mira!—le mostró con ilusión una hoja, la cual contenía un dibujo. Se trataban de simples trazos de diferentes colores, pero para Ashley fue la obra de arte más bonita.

—¡Es precioso!

Al llegar a casa, el dibujo de su hijo fue colgado en la pared como si fuese la más bella de las pinturas.

El departamento gritaba por todas partes que en ese sitio vivía un niño, había cientos de dibujos y juguetes por doquier. Y por más que Ashley se esforzará en ser ordenada, su pequeño siempre terminaba dejando las cosas regadas. Pero amaba ese caos y no lo cambiaría por nada.

—Ve a cambiarte, mi amor. Prepararé algo de cenar.

Ashley se puso el delantal de la cocina, y mientras revisaba el refrigerador buscando ideas de qué preparar, recordó su encuentro con Angelo aquel día.

Maldijo en voz baja al recordar su infame toque en su brazo, pero maldijo mucho más porque su corazón latió enloquecido con ese simple roce.

¡Lo detestaba!

Era un cínico.

"Pero yo, al contrario de ti, estoy muy feliz de volver a verte, Ashley"

—¡Por favor!—bufó la mujer al recordar sus palabras.

¡Qué mentiroso!

Era ridículo que hubiese dicho semejante cosa. ¿Cómo se alegraba de verla? ¿Acaso se le olvidaba que le había puesto el cuerno con el mayor de los descaros?

Ashley no podía olvidar aquella tarde, que justo como hoy, pensaba en qué preparar para la cena. Ese día, su corazón se rompió en mil pedazos y su amor por Angelo fue lanzado al infierno. ¡Jamás volvería a amarlo!

Esa noche, la mujer desechó de sus recuerdos el encuentro con Angelo, y se concentró únicamente en su hijo. A la mañana siguiente se preocuparía por buscar otro empleo, mientras tanto no dejaría que nada perturbara la paz que con tanto esfuerzo le había costado construir.

Ahora eran su hijo y ella, y nadie más…

[...]

Una semana después, Ashley se miró en el espejo del baño de la empresa en la que se encontraba. Su reflejo en el espejo le mostró a una mujer nerviosa, y no era para menos, estaba a punto de tener otra de sus tantas entrevistas de trabajo.

La joven madre suspiró, solamente deseando obtener buenos resultados. Ya no podía seguir viviendo de la caridad de su amiga Mónica. No lo soportaba.

La entrevista era para un puesto de asistente de ventas en una empresa de tecnología. Ella tenía experiencia en ventas, y estaba segura de que podía hacer un buen trabajo.

Luego de tranquilizarse, llamó a la puerta de la oficina del encargado de recursos humanos, y esperó su respuesta con el corazón latiendo fuertemente en su pecho.

—Adelante—escucho una voz masculina detrás de la puerta.

Ashley entró en la oficina y se presentó como acostumbraba a hacerlo. Trato de mostrar soltura en cada una de sus palabras y en no bajar la mirada. El contacto visual era importante. Aunque hacer esto, de alguna forma, la puso un poco más nerviosa, porque no pudo evitar detallar la inusual belleza que envolvía a aquel hombre.

—Puede tomar asiento—su profunda voz nuevamente hizo estragos en su interior.

Ashley respondió a las preguntas de Enrique con confianza. Estaba preparada, y sabía que tenía las habilidades y la experiencia necesarias para el puesto al que se postulaba.

A medida que avanzaba la entrevista, Ashley se dio cuenta de que Enrique estaba interesado en ella. La miraba intensamente, y su sonrisa era cálida y encantadora. Esto hizo que sus piernas temblaran.

Era halagador que este hombre tan guapo se fijara en ella, hacía años que no se sentía tan bonita como en ese día y eso que casi no se había maquillado.

Enrique era un hombre atractivo y seguro de sí mismo, y no podía evitar sentir mariposas en el estómago al detallarlo más con cada segundo.

Al final de la entrevista, Enrique le había dicho que le gustaría reunirse con ella nuevamente para discutir el puesto más a fondo. Ashley estaba emocionada. Sabía que tenía buenas posibilidades de conseguir el trabajo, y también sabía que le gustaría trabajar en ese sitio.

—Gracias por su tiempo. Nos pondremos en contacto con usted pronto.

—Gracias a usted. Fue un placer conocerlo.

Ambos entrelazaron sus manos.

Luego de eso, Ashley se despidió de Enrique y salió de la oficina, sintiéndose un manojo de nervios. Pero también se sentía optimista sobre sus posibilidades de conseguir empleo…

Category
Dark
Set up