—¿Es todo?—preguntó la mujer, luego de que su investigador privado le traerá la última información que había recabado.
—Sí, señora.
—Bien, puedes retirarte.
Débora repasó una a una las fotografías tomadas por su empleado. En ellas podía verse a Ashley en diferentes escenarios: saliendo del trabajo, regresando a ese edificio de mala muerte en el que vivía por la tarde y, la última, pero no menos importante, saliendo con un hombre muy entrada la noche.
—¡Zorra!—bramó mujer completamente segura de que el mocoso era hijo de ese o de cualquier otro tipo.
Luego de terminar de revisar cada una de las fotos, concluyó que alguna de ellas podría llegar a...