A la mañana siguiente escucho que abren la puerta es Maritza quien me despierta haciendo todo un espectáculo
Definitivamente mi esposa, tenía cojones, no me había equivocado, a lo mejor debía de escuchar las palabras de Derek, salgo de la habitación y me encuentro con Martiza, quien me ignora totalmente, me habla lo necesario, estaba molesta se le notaba
— Maritza debemos hablar— digo serio
— ¿Es de trabajo? — pregunta molesta
— No, pero. — no me deja terminar
— Entonces no tenemos de que hablar, por favor vístete llegaremos tarde, aun debemos desayunar, te espero en el comedor— me deja impresionado, me desnudo delante de ella, sus mejillas...