En la cocina es otro problema, las chicas del servicio no dejan que lave mi plato pero me impongo y consigo hacerlo, no me gusta estar sin hacer nada, al terminar agarro mi bolso y espero que llegue Max.
— Pepe ¿dónde está Max? — pregunto seria
— El señor se ha ido a la oficina, dejo dicho que tome un taxi.
— Perfecto— estaba roja como un tomate de la furia ¿pero quien se había creído?
Salgo al portón a esperar que pase uno, pero la verdad es que vivíamos a fuera de la ciudad así que o pedía uno o no podría llegar ningún lado, pero siempre me...