Max:
Estaba dormido, pero siento que algo se mueve, recuerdo los acontecimientos de anoche y sonrió, así que mi preciosa quería escapar.
Abro mis ojos y sonrió, que bella era mi esposa, recién levantada, es perfecta, ninguna como esta mujer, estoy enamorado de ella, quisiera o no admitirlo estaba perdidamente conquistado por esta preciosa mujer, mis sentidos se habían nublado, el sabor de su piel me había robado el alma.
— Quien diría que mi cuervo se convertiría en un cisne—sonrió
— ¡CALLATE!—dice lanzándome la almohada, la esquivo con rapidez y la agarro por la cintura, lanzándola a la cama, haciéndole cosquillas, me gusta escucharla reir
— Me encanta verte...