El me miraba de una manera diferente, quería creerle ¡Lo juro! Pero algo muy en el fondo de mi tenia miedo y es que el había jugado muchas veces conmigo, pero también tenia que entender que las personas cambian, así que preferí sincerarme.
—No sé si confiar en ti, no tienes buena reputación, además ¿porque debería creerte si ni siquiera soy del tipo de mujeres con quienes te gusta salir? soy tu secretaria no quiero terminar como todas esas chicas a las que llame para decirte que no te molestaran
—La diferencia es que ellas es que solo fueron una noche, tu eres mi esposa—Contesta haciendo quedar sorprendida, el aprovecha...