Después de guardar la carta de la madre de Max con el tesoro de mi madre, decido darme una ducha, mientras vienen arreglarme lavo bien mi cabello, cuando termino alguien toca la puerta, es pepe quien me notifica que las chicas han llegado, le digo que las deje pasar.
Eran cuatro chicas, todas con el uniforme del su negocio, bastante conversadoras, me uno a su conversación sobre canciones de artista, luego de dos horas mi cabello queda como el de una verdadera princesa, estaba largo en unas lindas ondas con un hermoso tocado, digno de la realeza, el maquillaje era suave y brillante, todo quedo perfecto combinaría con el vestido...