Punto de vista de Alma
Al abrir los ojos, dejé escapar un bostezo cansado y estiré mis miembros adoloridos. Me giré sobre mi espalda y comencé a pensar en lo que había ocurrido la noche anterior. Estaba agotada por todo lo sucedido, y al mirar la hora en el reloj despertador, me sorprendió lo que leía.
Eran las 3 de la tarde. No podía creer que había logrado dormir todo el día y, aun así, seguía despertando sintiéndome exhausta. Sin embargo, me sentía un poco mejor, aunque eso no se lo debía a Mateo.
Poco a poco, los recuerdos de la noche anterior comenzaron a inundarme, y no pude evitar...