Punto de vista de Alma
La mirada que me dirigió fue suficiente para hacerme sonrojar y desviar la mirada, mi confianza anterior evaporándose lentamente solo por mirarlo a los ojos. Había tantas emociones en su mirada que me sentí abrumada e incapaz de mantener el contacto visual.
Por un lado, estaba aterrada por lo que iba a hacer más tarde esa noche, pero por otro lado, me sentía feliz al saber que podía provocar una reacción así en él.
—¿Te gustaría, eh, sentarte? —preguntó, aclarando su garganta y rascándose la nuca. Podía decir que él también estaba tan nervioso como yo por ese simple gesto.
—S-sí —tartamudeé y aclaré mi...