Chapter 5 Virgen

Chapter 5 Virgen

Una nueva mañana daba comienzo y Helena Lloyd hojeaba una de sus revistas de la alta sociedad. Siempre era gratificante leer sobre la ultima moda, la nueva meditación de yoga y las novedades que pudiera haber sobre famosos o gente de alcurnia demasiado importante. Durante toda su vida, todo había sido lujo, no había una sola cosa que ella no haya deseado y haya tenido, pues su padre siempre se lo dio todo a manos llenas. Agitando su campanilla, avisaba a su servidumbre que era hora de que le trajesen el desayuno, alguna magdalena dulce, café y un poco de fruta, a ella le gustaba mucho cuidar su figura y permanecer tan hermosa como siempre había sido.

El desayuno fue colocado sobre la mesita de jardín en su rincón favorito del exterior para desayunar. Su padre aun no se levantaba, y ella tomaba la fruta con la misma delicadeza que haría una princesa. Sin embargo, su semblante cambiaba poco a poco yendo de la arrogancia a la rabia mas ardiente conforme avanzaba en su lectura. Allí, en uno de los principales artículos, se podía ver el sonriente rostro de su hermana gemela quien desayunaba plácidamente en uno de los restaurantes mas costosos, lujosos y exclusivos de la ciudad. Junto a ella, se hallaba ese hermoso hombre en silla de ruedas, aquel de rostro perfecto y belleza sin igual al que rechazo como su marido al creerlo demasiado feo.

“El heredero secreto finalmente sale a la luz: Dante Morgan en fotos exclusivas junto a su esposa”

“El misterioso Morgan finalmente revela al mundo su rostro, ¡Y que rostro!”

“La mujer que conquisto el corazón del multimillonario mas codiciado”

Aquel encabezado y sus escandalosas notas, la hicieron arder en rabia. Emma no era la esposa de Dante, en realidad, legalmente y ante el mundo, ella era la esposa de ese hombre, pero no estaba en su cama ni disfrutando de los beneficios de ser la mujer del hombre mas poderoso e importante del país. Arrojando lejos de si aquella revista y botando al suelo su desayuno, Helena hizo una rabieta. Esta furiosa, celosa de su hermana, y quería tomar el lugar que le correspondía cuanto antes.

En la mansión Morgan, Emma miraba con asombro e incomodidad, aquella cantidad excesiva de ropa que las sirvientas estaban dejando sobre su cama.

—¿Que es todo esto? — cuestiono mirando a su esposo.

—Esto querida, es tu nuevo guardarropa, tome prestadas algunas de tus prendas para saber tu talla exacta y así mandar traer ropa adecuada para ti, como mi esposa, debes de verte perfecta en todo momento, así que, quiero ver como te queda — Dante hizo una seña para ordenar a su servidumbre salir de allí para dejarlos solos.

Emma se sintió indignada. Al tomar las nuevas prendas de ropa, pudo ver que estas no eran ni por asomo el tipo de ropa sencilla que ella había usado siempre, estas eran de marcas de super lujo, tan costosas que con el dinero que costaba una sola de ellas una persona común podría comer durante varios meses a todo lujo. Al mirar la cantidad de ropa que era, se sintió espantada al imaginar la fortuna que había costado aquel “guardarropa”

—¿Estás demente? Esta ropa es demasiado cara, no me voy a sentir cómoda usando esto — replico Emma. Dante sonrió con malicia.

—No te estoy preguntando si quieres usarla o no, en nuestro contrato, acordaste ser “la esposa perfecta”, y eso, por supuesto, incluye que te veas y vistas a mi altura. De ninguna manera consentiré que mi esposa vista como pordiosera — dijo Dante tajante.

Emma abrió la boca con indignación.

—Yo no me visto como una andrajosa — aclaro con enojo. Dante se río.

—Quiero que tomes uno de esos vestidos y lo modeles para mí, tú y yo tenemos un trato y te voy a hacer cumplirlo — demando.

Emma lo miro enojada, y tomando un vestido al azar, entro en el enorme closet de la lujosa habitación para cambiarse. Era verdad, ellos tenían un acuerdo, y ella, tenia que ser la perfecta muñequita del millonario paralitico hasta que ambos cumplieran su parte del contrato. Vistiéndose, se miro al espejo y no se reconoció en aquella prenda de super lujo. ¿Esa era ella?

Dante la miro salir del closet. La larga cabellera rubia de Emma, ella se la había acomodado hacia a un lado, aquel vestido blanco y costoso, no la opacaba para nada, si no, por el contrario, la hacia lucir mucho mas hermosa y resaltaba su porte altivo, elegante y natural que Emma poseía, sin duda, tenia la casta de la elegancia y distinción en su sangre, era realmente hermosa, se había quedado sin palabras.

—¿Qué no dirás nada? — cuestiono Emma con ironía. Dante reacciono y la miro a los ojos.

—Te ves hermosa — respondió. Emma tambien se había quedado sin palabras al no recibir un comentario sarcástico.

En la mansión Lloyd, Everard escuchaba a su hija Helena quejándose de Emma mientras le mostraba las fotografías de la revista.

—¡Estoy harta papá! ¡Yo debería de ser quien este con Dante! ¡No esa impostora! ¡Quiero que hagas algo! — demandaba Helena.

Everard se sentía al borde de una jaqueca demasiado fuerte. Realmente apoyaba a su hija, pero la situación no era la mas favorable. Si Dante se enteraba de que había sido engañado, estaba seguro que no los perdonaría.

—Invitare a Morgan a comer a nuestra casa, así podremos intercambiarte y vere la manera de deshacerme de Emma, mientras arreglo este desastre, no puedes salir de casa, o todo el mundo sabrá lo que hicimos, ya he hecho firmar un acuerdo de confidencialidad a los sirvientes, así que no lo heches a perder, arreglare esto y tu serás quien este con Morgan — dijo Everard con fastidio. Helena se quedo aun mas molesta por ello.

La noche había caído de vuelta, y la servidumbre de la mansión Morgan había acomodado toda aquella costosa ropa en el enorme closet. Nerviosa, no había tenido más opción que usar uno de esos demasiado atrevidos baby doll que Dante había comprado junto con todo lo demás, sus viejas pijamas y ropa había sido desechada. Se sentía caminando hacia su muerte mientras se acercaba a la cama que ambos compartían, pero para su suerte, el hombre parecía estar dormido. Acomodándose lo más lejos de él en la enorme cama, se dispuso a dormir, pero entonces sintió los fuertes brazos de Dante rodearla.

—¿Creíste que escaparías otra vez? — Dante le susurro al oído, y Emma sintió como sus mejillas ardieron y se quedó sin palabras.

Las fuertes manos de Dante, comenzaron a acariciarla, y ella, intentando resistirse, no se atrevió a girarse a mirarlo.

—¿A que le tienes miedo Emma? El sexo es el acto mas placentero, te lo puedo asegurar, y soy mas que capaz de darte lo que necesitas — dijo Dante mordiendo un poco su cuello. Emma suspiro y el la forzó a girarse a verlo.

Viéndose a los ojos, Emma se sintió pequeña durante un momento. Ese hombre estaba discapacitado, pero aquel trozo de carne enorme entre sus piernas, estaba endurecido a mas no poder, el funcionaba en la intimidad, ya no le quedaban dudas, pero ella, estaba aterrada, ya que jamás había yacido con ningún hombre. Dante beso sus labios con demanda, y poco a poco sus manos comenzaron a recorrer la hermosa y perfecta figura de Emma. Acariciando sus pechos redondos, Emma soltó un pequeño gemido ante aquella extraña y placentera sensación. Dejándose llevar, ambos se besaron con mas violencia, mientras las manos del hombre recorrían lo que podía del cuerpo de su mujer.

—He estado con muchas mujeres Emma, se como complacerlas, no te decepcionare si me das la oportunidad — nuevamente los susurros de Dante le erizaban la piel.

—Es que, yo…

Toquidos en la puerta nuevamente interrumpieron el momento, y Dante, hecho una furia, se apoyo de la cama para levantarse y con sus herramientas de ayuda se acomodo de nuevo en su silla de ruedas, esta vez, la repentina llegada de si tío, había echado por los suelos su casi culminada noche. Emma, se tocó el corazón aún demasiado nervioso por lo que acaba de ocurrir. Dante era un hombre viril que había estado con muchas mujeres a pesar de su…ella nunca había tenido sexo y temía decepcionarlo.

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