Chapter 6 La verdad

Chapter 6 La verdad

La mañana comenzaba tranquila, su apuesto y flamante esposo, había recibido una visita inesperada la noche anterior y por ello habían dejado “pendiente” aquel acto vergonzoso que estuvieron a punto de hacer. Sentándose al borde de la cama, Emma se percató que Dante parecía no haber dormido junto a ella o se había levantado demasiado temprano y no supo como sentirse al respecto. Si se era sincera, comenzaba a acostumbrarse a despertar y que el hombre estuviera a su lado.

Estirando un poco sus músculos para despabilarse y terminar de despertar, tomo luego un agradable baño. Mirándose desnuda en el espejo, se sonrojo un poco al pensar en aquellas caricias salvajes y atrevidas que Dante le había dado la noche anterior y por un momento pudo imaginarse desnuda frente a él…para tener relaciones. Negando en silencio, se negó a pensar más allá, ella jamás había estado íntimamente con nadie, no porque no hubiese querido alguna vez, hubo muchos chicos que le habían gustado durante su temprana juventud, pero, entre la pobreza en la que creció, sus preocupaciones diarias y, sobre todo, las enfermedades de su madre, simplemente no tuvo tiempo alguno para crear vínculos con nadie…y siempre se imaginó, quizás como toda chica, que su primera vez seria por amor.

Saliendo de la ducha envuelta en su suave y calientita bata, tomo su celular, entre tanto ajetreo apenas y había hablado con su madre. Escuchando el tono, se sintió aliviada al escuchar la voz de la mujer que le dio la vida…por ella es que estaba ahora casada y a nada de perder la virginidad con un hombre al que no amaba.

—Hola hija, me da gusto que me llames —

La llamada fue tranquila, su madre le relataba que sus tratamientos la estaban haciendo sentir mucho mas fuerte que nunca y que estaba respondiendo positivamente a cada uno de ellos, Emma se sentía muy feliz de escuchar aquello.

—Espero poder verte pronto, te extraño — dijo Emma con voz entrecortada, extrañaba terriblemente a su madre, pero todo aquello, era tan solo para que ella mejorara sin importar el precio a pagar.

—Tambien te extraño mi pequeña, es la primera vez que tenemos que estar separadas, pero dime, ¿Te ocurre algo? Te escuchas triste —

Emma quiso llorar, decirle todo a su madre, lo asustada que estaba realmente de estar casada con Dante, sobre su padre y hermana, y todo lo demás, pero no se atrevió. Su madre siempre sabia cuando algo no iba bien con ella, como una especie de intuición, así que, tragándose dolorosamente el nudo en su garganta, fingió.

—Todo esta bien mamá, es solo que no he dormido demasiado, tengo mucho trabajo y con las materias de la escuela…tú me entiendes —

—Sabes que siempre puedes hablar conmigo, ¿Verdad? — dijo la mujer con ternura.

Emma cerro los ojos. — Lo se mamá — respondió.

Después de colgar, Emma se sintió rota, pero se mantuvo firme en su decisión sin importar que.

Sin que Emma lo supiera, Dante, que estuvo a punto de entrar a la habitación, la estuvo observando desde la puerta, escuchando cada palabra dicha por ella y su madre en el altavoz. El hombre sintió su corazón apretarse, y se preguntó, ¿Hasta dónde sería capaz de llegar su esposa con tal de cuidar de su madre? No la juzgaba, pues de tener con vida a la suya, el tambien seria capaz de todo, y Emma había aceptado vender su vida entera a cambio de salvar la de su madre. Recordando a la mujer que amo mas que a nadie y que le dio la vida, Dante recordó la visita de su odioso tío la noche anterior y sus propias razones para hacer lo que estaba haciendo. Descubrir lo que se mantenía en secreto y saber porque tuvo que perder a su madre, eran su razón para seguir con vida.

Entrando a la habitación, Emma sonrió a su esposo intentando contener su desanimo, y Dante, tan solo la miro sin saber que decirle, ella no se había percatado que el lo escucho todo.

—Hoy iremos a la casa de tu padre, nos ha invitado a comer con el —

Emma asintió. Un momento después, los esposos escogían el vestuario para la ocasión, que, sabían, seguramente sería muy incómoda.

—Y bien, ¿Cómo me veo? — cuestiono Emma modelando un hermoso vestido casual en color blanco que tenía un ancho cinturón negro que solo resaltaba más su esbelta figura, así como lo pequeña que era su cintura. Dante una vez más se sintió asombrada de la belleza de su esposa.

—Te vez hermosa — respondió Dante y Emma sintió sus mejillas ligeramente calientes.

Colocándose un maquillaje ligero que tan solo resaltaba la hermosura natural de la joven, tomo uno de los costosos bolsos y luego vio salir a su esposo del armario ya vestido con la ayuda de su fiel mayordomo, tambien con un traje casual del mismo color de su vestido, acompañado de un elegante cinturón y zapatos negros. Emma admiro a su esposo, Dante en realidad era bastante apuesto, tenia un porte y una elegancia sin igual que no le podía negar nadie.

—Tu tambien luces increíble — dijo Emma repentinamente y Dante le sonrió con sinceridad. Aquel cumplido sincero de parte de su esposa, lo había hecho sentir muy bien.

El trayecto en el elegante y costoso auto transcurrió entre charlas casuales y divertidas. Sin darse cuenta, ambos tenían una química natural y eran tan inteligentes que podían hablar de cualquier cosa. Dante aprecio mucho aquello, sin duda, Emma tenia una inteligencia excepcional y eso le gustaba. Llegando a la mansión Lloyd, Dante tomo a su esposa de la mano cuando ambos salieron del vehículo, y desde uno de los ventanales, Helena Lloyd pudo notar que tanto la ropa de su hermana y del apuesto hombre en silla de ruedas iban a juego, y no pudo evitar hacer una mueca de total desagrado, cada día que pasaba, odiaba mas a su hermana gemela.

—Bienvenidos sean, por favor adelante, mi querida Helena, estas radiante —

Everard Lloyd los recibía con toda la hipocresía que su ser era capaz de emanar. Emma sintió solo repulsión por aquel hombre, nunca lo perdonaría por abandonar a su madre y dejarla a su suerte, era un miserable. Dante miro con ironía al hombre que evidentemente no tenia idea de que el ya sabia la verdad.

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