“Yo voy a iniciar los trámites para divorciarme de Helena Lloyd…quiero casarme contigo, que el mundo sepa que es Emma y no Helena mi esposa”
Aquellas palabras de Dante le seguían dando vueltas en la cabeza esa mañana mientras se preparaba para el día. Era domingo, sin embargo, Dante había salido a una visita rápida a la oficina debido a una nueva queja de uno de sus clientes. Además, de que vería a su abogado para iniciar con los tramites del divorcio.
El corazón le latía de prisa, Dante se comportaba tan espléndidamente que se sentía como si estuviera viviendo entre las suaves nubes de un cuento. Mirándose al espejo,...