Santorini era el lugar mas hermoso que sus ojos avellanos jamás antes hubiesen visto. Siendo solo una chica humilde de un pueblito sencillo, jamás se imagino viajando a lugares tan maravillosos, y aunque aquella no era la mejor de las circunstancias, sí que admiraba la hermosura del paisaje. Un mar de zafiro y hermosas calles empedradas y revestidas de blanco, tejados celestes y flores multicolores que llenaban tambien las encantadoras plazoletas, la habían enamorado en ese primer instante que había podido apreciarlos.
Dante miraba como los avellanos ojos de su amada Emma resplandecían en emoción. La sorpresa que le tenia aguardada, seria frente al mar en una de las playas...