Y sin querer volvimos al poder…
Todos se quedan en silencio, herido el arcadio camina hasta llegar con Ciro quién le da la espada de plata, la sangre del vencido salpica a los presentes. Jadeando del cansancio de sienta en el piso, llega Darío ofrece sus piernas como respaldo, el acepta, alza la mirada, Nina se coloca a su altura.
_-Aun con la respiración entrecortada por la pelea el mayor, coloca su mano izquierda en el hombro de la mujer- _ Me perteneces.
_ Si señor.
_Regresen a sus tierras. Ya no más ataques.
_ Cómo ordene
_ Betas y Omegas - los nombrados dan un paso al frente -...