El mediano se deja llevar no pone resistencia, por lo contrario, quien ve cómo lo llevan diría que no tiene nada de fuerza en su cuerpo que ni siquiera es un luchador, incluso su rostro era de temor. Al llegar a la sala del trono hacen que Ciro se rodilla ante su abuelo, alza la mirada, su abuelo, un hombre ya en sus años otoñales, delgado, de uno noventa centímetros, sus ojos eran negro intenso, ese mismo rasgo les heredo a la mayoría de sus nietos, nietos que el mismo ya había asesinado, solo le quedan ellos tres, se levanta de su trono de mármol baja las escaleras, llega hasta...