Chapter 6 Nos Atacan

Chapter 6 Nos Atacan

Al entrar a casa Darío encuentra a su esposa en el suelo, no pierde tiempo en ir a auxiliarla, le preocupaba ya avanzado segundo embarazo, la olfatea siente alivio al saber que están bien los dos, la toma en brazos, la lleva a la cama, pide a Ciro agua del pozo, la más fresca que se pueda, a su hermano mayor le pide que se haga cargo de la niña y que los deje solos, ya en la privacidad de su hogar le retira las ropas, toca el abultado vientre siente los movimientos del bebe, cubre a su esposa con una manta, abre la ventana que el fresco de la mañana le ayude a volver en sí. Selene abre los ojos, al ver a su esposo dormido a un lado de ella, quiere salir corriendo, pero al verlo indefenso, desiste de la idea, empieza a hacer recuento desde el día que lo conoció para ella el más guapo de los espartanos, le gustaba ver su semblante sereno, le intrigaba saber porque siempre estaba solo, siempre evitaba estar acompañado, nunca entendió por qué era el único estudiante que soportaba las largas horas de guardia, más de treinta y seis horas sin dormir , comer o beber agua, ahora que vio su cambio de bestia a hombre supo la verdad, era un monstruo del inframundo, pero si fuera un monstruo no la amara como la ama, ama a su hija, espera con ansias a su segundo hijo, su espartano le prometió una buena vida y se lo ha cumplido, alza la mirada, sus cuñados en el piso durmiendo, a su costado Celeste, el ver dormir a los cuatro tan tranquilos, tan llenos de paz hace a un lado todo sentimiento de miedo, por lo contrario se prometió mantener el secreto hasta que Darío le tenga la confianza de contarle la verdad. Darío abre sus ojos negros al ver despierta a Selene le regala la mejor de sus sonrisas, se acomoda a su lado, el ofrece su brazo como almohada, ella acepta, el menor le da un beso en los labios, le da gusto saber que ella está bien, de nuevo cierra los ojos esta por quedarse dormido cuando los ruidos de la panza de ella la delatan, tiene hambre, es el quien la atiende llevando frutas, pan, queso, ella ve atenta como él se esmera por atenderla y eso hace que sienta más amor por él, prometiendo amor para siempre sin decirle ni una palabra, lo único que hace es abrazarlo, refugiarse en sus brazos, de algo estaba demasiado segura, con él a su lado nada malo le iba a pasar ni a ella ni a sus hijo, pues su bestia sería capaz de todo por ellos.

Un mes más paso, la luna está por completar un ciclo más y el rumor de que los perros del inframundo andaban sueltos viajó por todo el mundo conocido llegando a los oídos de Licaón, el rey, envió a sus espías, sabía que los perros de Hades en realidad eran sus nietos, aquellos que huyeron de sus garras y aquellos que se atrevieron a dar muerte cada uno de sus asesinos, cuando por fin tuvo la información necesaria ni tardo ni perezoso envió a sus propios perros astutos, inteligentes y salvajes. Por desgracia los hermanos nunca se dieron cuenta que eran observados, justo la tarde que Selene iba a encarar a Darío le iba a pedir que le contara la verdad, la casa del menor fue rodeada por los enviados de su abuelo. Ciro, olfatea varias veces hace un chasquido con los labios hace que los demás se concentren en su oído, el cuerpo de Elián se tensa por completo al tiempo que busca sus armas, a señas se comunica con ambos hermanos, Darío asiente, va con Selene y la niña para encerrarlas en una habitación, da unas instrucciones a su esposa le entrega una daga de plata “esta es la única arma que les puede dar muerte, incluyendo nosotros cuatro” señalando a su hija, Selene toma el arma con ambas manos y asiente, Darío se coloca a la altura de su hija “se valiente, no hagas ruido, no llores, protege a mamá “le da beso en la frente y a Selene en los labios, suspira, sus ojos cambian de negro a blancos “ no las dejare morir, son mi familia” regresa con sus hermanos los tres espalda con espalda viendo a todas direcciones atentos a lo que pueda pasar. La luz del dia se va apagando para dar paso a la plateada luz de la luna llena, los aullidos se empezaron a escuchar, el miedo en Selene crece cada vez mas, los ojos de los hermanos cambian de negro a amarillos, un silencio sepulcral se hace presente, Selene siente como el valor se le va del cuerpo y empieza a temblar cuando escucha un fuerte golpe se estremece se cubre su boca para no gritar, la puesta principal se parte en dos sobre Ciro quien es el encargado de enfrentar a la primera ola un lobo pardo no deja lanzar mordidas, al sentir la primera mordida el mediano cambia a lobo de cuatro patas enfrentándose así a su oponente. “Darío , debemos sacarlos de la casa” ordena el mayor, el menor asienta y aun sin transformarse empieza a pelear para sacarlos y no dejarlos pasar, Elian sale por la ventana para subir al techo, ya arriba, observa a los atacantes “cuento veinte” esas palabras llegan a los oídos de los hermanos. Los demás lobos hicieron por entrar sin embargo los dos hermanos no les dejaron acceder fueron ellos quienes salieron de la casa, al no escuchar ruido Selene quiere salir de la habitación, pero ya una pequeña lobo se lo impide mordiendo sin herir una de sus piernas, al ver eso Selene toma en brazos a la cachorra, está la olfatea da lengüetazos por todo el rostro con ese gesto la percepción de ella cambia un poco. Elián desde el techo con una excelente puntería da muerte a más de cinco, Un aullido de dolor se escucha Selene sin pensarlo sale de la habitación haciendo para encontrarse con su casa casi destruida, los ruidos de lobos peleando le llaman la atención se asoma por la puerta destruida dos lobos contra seis, Darío contra otros seis más, uno de los lobos muerde en la pierna derecha al menor, Selene no puede evitar gritar, los enviados de Licaón la ven, Celeste no deja de gruñir, tres se le van encima, Selene protege a la pequeña, uno de los lobos salta para atacarla ella con todas sus fuerzas lanza un golpe hiriendo al lobo, el animal cae a su lado, Celeste se va directo al cuello, un segundo lobo las va atacar de un salto Darío se interpone entre ella y sus atacantes, en el momento su cuerpo cambia quedando en un lobo de dos patas, da un zarpazo hiriendo a uno, con ambas manos toma del cuello a otro desprendiendo la cabeza del cuerpo deja caer el cuerpo sin vida cuando toca tierra ya era hombre, se abalanza sobre un tercer encajando ambas manos en el cuerpo del lobo no lo suelta hasta que lo parte a la mitad, ve lo que sucede a su alrededor, sus hermanos siguen peleando sin perder la ventaja, de la media vuelta se encuentra con que su hija ya había dado muerte al primer atacante, Selene no deja de temblar, con cada paso que da va cambiando a hombre para cuando llega con su esposa todo rastro de lobo ha desaparecido, frente a ella no se atreve a abrazarla por lo contrario hay temor en todo su ser. Es la rubia ya sin miedo quien toma a su hija en brazos corre a sus brazos, con esa acción todo rastro de temor se desvanece en el ser completo del menor., Elian gruñe, el menor asiente le da un beso en la frente a su esposa le da la espalda vuelve a ser un lobo ahora de cuatro patas, él y Ciro se marchan quedándose el mayor a cuidar de la familia de su hermano.

_¿A dónde fueron?

_ A cazar a los demás y cerciorarse de que no haya más asesinos de nuestro abuelo. - ve a su sobrina que aún tiene su hocico lleno de sangre- bien hecho cariño, digna hija de tu padre, Selene, debes sentarte a descansar, yo cuido de Celeste.

_ Si, si, si tienes razón, debo descansar. - a tientas busca en qué sentarse-

Elián se espera que ella se quede cómoda en la cama, sella la ventana, él se posa enfrente de la puerta con el arco y la flecha lista, cierra sus ojos, inclina la cabeza un poco como si estuviera durmiendo sin embargo su oído escuchaba hasta el más mínimo detalle, cada sonido a ciento cincuenta metros llega a él nítidos.

Elian sin ver el paso del tiempo se da cuenta que ya es la hora fantasma y es cuando sus hermanos llegan a casa aun como lobos, los dos dejan caer a los pies del mayor el emblema de la familia, así como armas, Selene se inclina a recoger las insignias, son de oro con un lobo aullando coronado con una guirnalda de olivos, se la da a Elian, este agradece, no se necesitaron palabras con la pura mirada se dijeron todo. El silencio es apagado por el llanto de la niña quien había sufrido un fuerte golpe en su brazo derecho, Darío la atiende, no la deja hasta que se queda profundamente dormida. Después de reparar la puerta los adultos se disponen a descansar, Ciro en la puerta, Elian en el centro de la casa, Darío en la habitación principal con su familia. El menor se acuesta en el suelo por temor a incomodar a su esposa, pero ella es quien le pide que vaya a su lado, al momento que se acuesta a su lado la rubia se acurruca en él y en el momento que se abrazan las dudas en ambos desaparecen.

_ No me importa que seas hijo de Hades, yo te sigo hasta el día de mi muerte.

_ Tus palabras alegran mi corazón. - los dos duermen tranquilos-

Selene abre los ojos, ni su esposo, ni su hija están a su lado, el murmullo de las voces masculinas la hacen ponerse de pie, buscándolos sin encontrarlos, asustada grita de miedo, Darío llega casi en el acto a su lado, al verlo no deja de temblar, él la abrazó tratando de tranquilizarla.

_ Ciro entra detrás del menor al ver el estado de ella debemos ir con Estrella- dice sin dudar-

- Llevar a tu familia con nosotros y protegerla- no le tiembla la voz a Elian cuando da la orden-

Darío no duda en secundar la orden, su prioridad es su familia, no deja de darle consuelo, por lo contrario, intenta protegerla, suspira, alza la mirada al techo

_ Debemos actuar ya en contra de nuestro abuelo- habló con enojo en su voz- no puedo arriesgar a mi familia una vez más, el bienestar de ellas y del que viene en camino son mi prioridad

_Iré con él, tal vez lo persuada y nos deje vivir.

_ Estamos hablando del hombre que se comió a sus hijos. No, yo iré primero.

_¿Por qué su abuelo los quiere matar? - pregunta una preocupada Selene-

_ - Los tres se quedan en silencio- No lo sabemos amor mío.

_ Estrella dice que se volvió loco, yo digo que es por miedo a perder su poder.

_ No entiendo nada Elián.

_Mi abuelo al ser maldecido por Zeus en persona se cree todo poderoso entre los hombres.

_ Sin contar que no puede morir por manos mortales. - agrega Ciro-

_ ¡No vayas! - se aferra al brazo izquierdo de su esposo- no quiero que el rey maldito te mate.

_ Hermanos, les voy a pedir que me dejen solo, debo hablar con mi esposa.

_ Desde luego. Sobrina, síguenos - los hermanos dejan sola a la pareja-

_ Selene debo ir si quiero que ustedes vivan en paz, por mis hijos.

_ Por ellos té suplico que no vayas, Darío, Eluter o Artemis, no vayas.

_ Soy Darío hijo de Eluter, nieto del rey Licaón de Arcadia.

_ Eres un príncipe, uno maldito.

_ Si, lo soy y mis hermanos también.

_ No te haré cambiar de opinión verdad.

_ No, - decidido sin dejar que el llanto de ella lo persuada-

La discusión se podía escuchar hasta donde estaban los hermanos mayores entreteniendo la niña, Ciro no dejaba de ver hacia la casa frunciendo el entrecejo, Elian solo hacía muecas - ¿En qué momento maduró tanto? - se preguntó el mayor. Era evidente que ya no había rastro del niño que ambos cuidaban tiempo atrás, los dos se quedan serios cuando ven salir de la casa a la mujer con cara de pocos amigos, la rubia al llegar con los hermanos abofetea a cada uno, encara al mayor, echándole la culpa de los recientes acontecimientos “ de no haber llegado ustedes, ellos no supieran de nuestra existencia” al dar una segunda bofetada, Ciro le detiene la mano, ella entrecierra los ojos suelta una patada en la entrepierna haciendo que se doble del dolor.

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