Perdiendo la entereza.
Le da otro beso en la frente, los ojos de Secundina cambian ligeramente de color, asustado se separa de ella, sale de la habitación, busca desesperado el baño más cercano, entra a el, esta solo, le hecha llave la puerta, se moja el rostro, alza la mirada ve su reflejo, sus ojos aun están amarillos no pueden volver se negros
_ Eres un tonto, se va a dar cuenta que es ella - gruñe- no, ya te dije, es de mi hermano - se pone recto sin dejar de ver al espejo- tu no mandas, soy yo, esa mujer no es tuya, nunca lo será
_ “...