Había pasado una semana desde que el psiquiatra había leído todas las anotaciones de Elize y llegó a la conclusión de que ésta sería su última semana internada; su tercera semana.
—Crees que ahora no te sientes más viva que antes?—preguntaba el psiquiatra en la última sesión—¿O al menos que algo ha cambiado?
—Sí, de alguna manera. Siento que me necesito y que pertenezco por fin a un lugar—dijo ella.
Aunque mucho de lo que estaba diciendo se refería al mundo vampírico.
—El lugar del que hablas, es la familia Woodgate, ¿cierto?
—Sí—dijo ella en seco.
No quería saber si el psiquiatra sabía o cuanto sabía, al menos su boca...