Theo se encontró de visita con Matyas a Elize, para ver si habían existido novedades, saludaron con cortesía a los padres de ésta y miraron el cuarto de Elize a lo lejos mientras se paraban frente a las butacas junto a los padres de Elize.
—No han habido avances?—inquirió Matyas.
Para Theo, era la primera vez que visitaba a Elize en coma, así que aún estaba sin palabras.
—No, mi niño. Dicen que temen despertarla.
—¿Los daños colaterales pueden ser muy graves? —masculló palabra al fin Theo.
—Pueden y no, en realidad tiene que despertar y calibrar si existen problemas en el sistema nervioso central o motrices.
—Pero no querrás...