—Su madre había dicho de visitar a sus hijos y casualmente, no volvió a aparecer...—preguntaba una súbdita de los originales, Florenzia.
—Bueno, nuestra madre tenía varios hijos, como sabrán, y lo que a nosotros respetamos, ella no nos ha visitado—comentó Sasha.
¿Y como sabemos que ustedes dicen la verdad?
—Porque no está aquí. ¿No es eso una prueba más que suficiente? —replicó Ezra.
—Pudieron haberle hecho algo...
—¿A nuestra madre? ¿A quién nos salvó? Claro que no —espetó Enzo—. Además, no se puede hacer daño a un original...
La mujer hacía silencio, sabía que se podía pero no andaría por la vida diciéndolo.
— ¿Ustedes se convirtieron en esa chica...