Enzo se encontraba enojado, porque todas las noches le escribía a Catherina y seguía sin recibir noticias. Él solo necesitaba un gesto, un aviso, pero no sabía nada de Catherina y ya no podía volver a colarse por la ventana como siempre lo hacía, porque todas las noches, Catherina cerraba su ventana, y aunque no fuera para nada difícil para un vampiro. romper una ventana, prefería que la ventana estuviera abierta para él, invitándolo a entrar, como siempre lo había hecho.
—Hace mucho tiempo no veo a Catherina—le comentó Sasha viendo a su hermano mirar su copa de vino matutina como si la contemplase.
—Ha terminado conmigo—espetó él.
— ¿Cómo...