—Descubrí algo nuevo, muchachos—comentó Enzo a Ezra ya Sasha en el departamento,
— ¿Que descubriste? —inquirió Sasha.
—Hermano, has estado tan engullido en tu propia miseria que no has sabido que la sangre que tomaste de Elize me ha servido para varias cosas...
— ¿Estás transformando personas? —preguntó preocupada Sasha—. Si es así, sabes que no podemos hacerlo...
—Si tan solo dejaras de hablar y escucharas, sabrías lo que estoy por decirte.
—Continúa—espetó Ezra prestándole atención.
—Como vimos con el sujeto en ejecución, la sangre de Elize lo había curado. Lo mismo sucedió con la sangre del sujeto con el que experimentamos con Ezra.
—El drogadicto, bien, continúa...
—Paciencia, Ezra...