Ezra y Elize reposaban en el penthouse mientras que Sasha había llevado a Matyas al departamento, sabían que era urgente ayudarlo y sabía que era solamente la punta del iceberg de las hazañas de Enzo.
—Mi amor, ¿y si te conviertes en vampiro? —espetó Ezra acostado junto a su novia.
— ¿Estás loco? No quiero ser vampiro.
—Pero no para siempre. Solo un tiempo. Podemos guardar tu sangre y volverte humana de nuevo...
— ¿Y eso cree que vaya a funcionar?
—Seré honesto contigo, nadie cuidará de ti además de Sasha y yo, y bueno, si cuentas a Matyas si lo dejamos vampiro...
—No es una opción.
-Perder. El punto...