Mientras que Elize regresaba a acomodarse a su vida, con su nuevo tratamiento el cual le tenía miedo porque había sufrido una sobredosis antes de conocer a los chicos, Catherina se encontraba en su casa, en su mansión.
—Padre...—dijo viéndolo regresar a su casa.
—No pensé que estuvieras despierta hoy, ¿sabes que tienes escuela?
—Es sábado, papá.
—Oh, lo siento, es que estado con Freddie y se nos ha pasado el tiempo...
—Mamá lo sabe?
—¿Sabes que hija?
—Que Freddie es tu amante—dijo beligerante.
—Gato, ¿porque dices eso?
—Porque duermes en la habitación de huéspedes papá, hace meses. Sé que no están bien. No soy estúpida, los mellizos casi viven...