Abril estaba tan segura de sí misma y tan emocionada de mostrarle cuan experta podía ser en el arte del sexo que no se esperó para llevarlo de sus muñecas y con total confianza empujarlo sobre su cómoda silla.
- Perra… así me gusta. – le dice él una vez que cayó sobre el sillón.
- ¿sabes qué? Cierra la boca. – sonríe para tomar de encima del escritorio la cinta de embalaje y cubrirle la boca. – ahora esta mucho mejor.
Ella se incorpora y lo observa mientras él comienza a sentir un hormigueo en todo su cuerpo y su polla comenzó tener vida propia.
- ¿seguro que nadie...