Esa noche no pudo dormir. Esa mujer vagaba en su mente y esa fantasía que lo llevó al éxtasis ser repetía una y otra vez. De vez en cuando debía despertarse a media madrugada empapado de sudor y duro como una piedra para darse un baño d agua fría y poder bajar esa excitación que el invadía el cuerpo y la sangre. ¿Cómo era posible que alguien como ella despertara ese tipo de cosas en él, un hombre que siempre tuvo lo que quiso y siempre ha tenido por debajo de sus pies, a su merced a sus mujeres? Pero Abril no era como cualquier otra mujer, ella era única...