Ni bien Natasha se fue de su apartamento necesitó darse un buen baño porque por más que haya disfrutado del sexo como hacía mucho, escuchando los gemidos de Abril, había una verdad que no podía obviar, y eso era que no se había acostado con ella, sino con otra mujer y eso le hacía sentirse sucio, muy sucio.
Mientras el agua caía y mojaba cada milímetro de su piel, no podía dejar de pensar en lo que acaba de suceder y sintió como el estómago se le revolvía ¿por qué estaba pasándole esto? ¿en qué momento ella pasó a tener el control hasta de su propia existencia?
Apoyó sus manos...