- ¡POR DIOS, SANTINO HAZMELO MÁS FUERTE! –
Hasta ofendida se lo pedía. Lo que le había provocado con el hielo en su interior fue tan exquisito y tan al límite de sus deseos que necesitaba sentirse de igual manera y él no estaba pudiendo lograrlo.
De momento a otro, y ante los gritos desesperados de ella porque lo hiciera más rápido, más profundo, más salvaje, deja de penetrarla y va en busca del control que activara una de las funciones del tanga.
Luego de acomodar la prenda, activa la vibración del pequeño bulto que rosa el clítoris y para que el placer se multiplique por tres, le introdujo en...