Capítulo veintitrés
Erickson que no perdió detalle de la desesperación que ella tenía cuando estaba llamando a sus hermanos. Se mordió el interior de su mejilla antes de hablar.
—No debes de preocuparte —dijo él llamandi así su atención —Ellos a pesar de que estén solos en el departamento, están siendo bien cuidasos por nuestras cámaras de seguridad —musitó.
Ella negó con su cabeza sintiendo sus ojos humedecer y que le comenzaba el dolor de cabeza, le podían decir muchas cosas hasta la misa de una iglesia, pero ella tenía miedo y nadie se lo quitaría, aparto la mirada de él y tragó saliva, sintiendo como en su garganta había...