Audrey Johnson
A las 6:30 voy con un Neith malhumorado en el auto, estamos de camino al consultorio donde nos atenderá el doctor, sé que no le gustan los hospitales o en general lo que tenga que ver con cosas médicas, pero esto es necesario.
Aparcamos en la acera y bajamos dejando al chofer para que se aleje del lugar y no llame la atención el auto.
Apenas cruzamos, diviso los pasillos vacíos, buen trabajo hizo este doctor, le tengo confianza y sé que no ventilará las cosas personales de mi esposo.
Llegamos a un pasillo que es el que nos accederá a la puerta del consultorio y tocamos recibiendo...