Audrey Jonhson
La llegada a casa se me hace extraña, el entrar y ver todo nuevo, un lugar en el que no había vivido, es raro el estar aquí y pensar que debo acostumbrarme, porque aquí es donde pasaré mis días junto a Neith.
—¿quieres algo de comer?— pregunto a mi esposo ceñudo que parece un crió molesto
—No, necesito descansar— expresa masajeándose la cabeza y sé que le duele sin que me lo mencione
—Esta bien, pero antes…— se voltea confundido —aparté una cita con el médico para las siete pm, y tranquilo, seremos los últimos en la consulta para evitar a la prensa— me muerdo el labio inferior...